El gato con botas

Segunda, 30 Novembro 2015

Hay gente que siempre cae de pie. Hay jugadores que se han dado por acabados y amortizados cada temporada o con cada derrota. Hay futbolistas que siempre parecen estar más fuera que dentro. Pero no, reaccionan, se levantan y recuperan su posición en el equipo. En el Barça ese hombre es Dani Alves (32 años), un auténtico gato con botas que salió coreado del Camp Nou el pasado sábado. No le dio ninguna importancia porque de la misma manera que en esta ocasión se fue a hombros por su excelente partido ante la Real Sociedad, otras veces ha recibido silbidos y no siempre se ha callado cuando ha sido contestado. Pero nadie ha podido dudar nunca de su competitividad. Ha sido titular con Guardiola, con Vilanova, con Martino y con Luis Enrique, un firme defensor del brasileño cuando la temporada pasada el club no parecía por la labor de renovarle.

A Lucho le encantan los futbolistas con carácter y Alves lo es. Cuando llegan las rachas negativas y surgen los típicos rumores sobre la vida nocturna de los jugadores, el brasileño siempre está de los primeros en el pelotón de los señalados, pero la gente que trabaja con él, sus amigos más íntimos, indican que Dani acostumbra a ser el mismo, que si no se cuidara y no trabajara su físico, no podría estar tanto tiempo en la élite. Cuando se ­gana, viste ropa estrafalaria, graba vídeos tratando de hacer música con distintos instrumentos y va cambiando de peinado. Cuando se pierde, lo mismo. No engaña. Sin trampa ni cartón.

Diciendo las cosas a la cara, aunque siempre con ese punto de showman que le caracteriza. Como cuando su exesposa y representante convocó una rueda de prensa en la que apeló a lo mal que lo estaban pasando sus hijos porque no sabían si el futbolista seguiría en Barcelona. O como cuando lloró en la celebración de la última Champions en el Camp Nou mientras le decía al público que no sabía si su sueño en el club había llegado al final. Dos días más tarde firmaba su renovación como barcelonista.

El final todavía está por escribir y mientras tanto el lateral va sumando partidos (ya van 360 de blaugrana) y títulos en la entidad (hay 20 en sus vitrinas). Sólo Messi le supera como extranjero con más encuentros en el Barcelona, y es el brasileño más longevo en el club. Palabras mayores. Y eso que su inicio de campaña resultó nefasto. Estuvo presente en aquellos partidos en los que Ter Stegen recogía balones y balones de sus redes, se lesionó en San Mamés en la primera jornada de Liga y cuando volvió lo hizo muy por debajo de su mejor nivel. Sergi Roberto, la revelación, le había ganado la partida en el lateral derecho, y se intuía que esta vez sí, que una vez firmada su prórroga como barcelonista, ya se había tumbado a la bartola a verlas pasar.

Pero quienes viven el día a día junto al brasileño señalan que todavía se enoja como un chaval cuando se queda en la suplencia, que aún mantiene la ambición de pelear cada mañana y que las críticas siempre le ayudan para reflotar cuando se le cree hundido. Como muestra, dos datos indicativos. En la racha de seis victorias seguidas que lleva el Barça ha sido titular en todos los partidos, y en la serie de triunfos en la Liga (también seis), otro tanto. Su última suplencia en el campeonato coincidió con la última derrota del equipo, en Sevilla. Hasta puede presumir de seguir añadiendo asistencias a su historial, como las que repartió el sábado a Neymar y Suárez. Él siempre dice que aparece en muchas de las fotos de los goles de Messi, que ha sido su mejor socio. Lo cierto es que pocos ha tenido que hayan estado a su lado tantas temporadas. “Llevo mucho tiempo en esta profesión. Ni eres tan malo como creen algunos cuando se pierde ni tan bueno si ganas”, afirma el defensa. Alves lo sabe bien. Está viviendo un buen momento personal tanto fuera del campo, con una nueva pareja desde hace unos meses, como dentro. Se le nota.
  • Fonte: La Vanguardia

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